PANTALLAZOS (CRÍTICAS DE BRAGATO Y PIERRE)

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jueves, 13 de octubre de 2016

"INFERNO", "VIRAL", "CURA BROCHERO", "LAS INESES", ESTRENOS DEL JUEVES 13 DE OCTUBRE 2016



JUEVES 13 DE OCTUBRE DEL 2016.-
Varias películas ingresan al circuito comercial de cines del país. Entre ellas, las nacionales “El hijo de Dios”, ficción nacional de Mariano Fernández y Gastón Giroud, basado en un libro de Dante Panzeri con simbología religiosa. De allí que el género del film sea calificado como “western bíblico futbolero”. También se estrena “Las inocentes”, coproducción de Polonia y Francia, de Anne Fontaine, sobre las monjas embarazadas que la Cruz Roja encontró en 1945 en Polonia a poco de terminar la Segunda Guerra Mundial. Y se incluyen, entre las novedades, el nuevo documental de Sergio Wolf, quien hace casi quince años nos diera “Yo no sé qué me habrán hecho tus ojos”, sobre la inolvidable Ada Falcón. A partir del reencuentro con el material fílmico sobre el primer encuentro entre el periodista y director con Falcón que diera origen a aquella producción, organizó este nuevo material. Y “Tríada”, sin difusión lamentablemente, de Sebastián D’Angelo y Santiago Fernández Calvete, un thriller urbano nacional.
Como propuestas fuera de ficción están los recitales filmados de “Michael Bublé Tour Stop 148” y “Mothley Crüe: The end”, último recital de 2015 que ofreció la mítica banda de glam metal norteamericana, fundada en 1960.
INFERNO
De Ron Howard. Con Tom Hanks, Felicity Jones, Omar Sy, Ben Foster, entre otros. Música de Hans Zimmer. Cinematografía de Salvatore Totino. Duración: 121 minutos.
MUY BUENA. INTRIGA INTERNACIONAL
Don Brown construyó, con “Código Da Vinci”, personajes y una historia extensa plagada de inteligente simbología. En el caso de “Inferno”, se basa en el Dante Alighieri, su famosa “Divina Commedia” y una serie de elementos que llevan al profesor “Robert Langdon”, a cargo de Tom Hanks, a otra persecución en busca de la verdad (el quid está en el título, por eso no contamos nada) a través de Florencia, Venecia y Estambul. Lo secunda Felicity Jones como “Sienna”, la atenta enfermera que lo ayuda a escapar a “Langdon” del hospital de Florencia donde sufre de una fuerte amnesia. La huida del nosocomio hace intuir una acción intensa que se acentúa a medida de que “Langdon” recuerda distintos elementos, signos, números.
La recorrida fotográfica, desde todos los ángulos posibles, de la bellísima ciudad de Florencia, crea un clima muy especial para la búsqueda de “Langdon” que la inicia en el Palazzo Vecchio donde un cuadro del arquitecto y teórico Giorgio Vasari (1511-1574), titulado “La batalla de Marciano” en el Salón de los Quinientos, contiene el significado de un anagrama disperso entre los círculos del “Infierno” del Dante, cuadro imponente de la estructura pergeñada por el gran escritor florentino. “Cerca trova” es la frase, “trata de encontrar”, se lee en una bandera verde que la multitud de soldados sostiene en la pintura del Vasari.
La estructura del film nos recuerda a la convencional del último James Bond y su “Spectre”, por dar un ejemplo, pero tiene la imponente belleza de Florencia y de sus secretos pasadizos como el del “Corredor Vasariano” o la terraza de escalonados jardines del “Giardini de Boboli”, al lado del Palazzo Pitti, cruzando el histórico Ponte Vecchio.
Tom Hanks no tiene respiro, acompañado por la doctora “Sienna Brooks” en esta búsqueda del “quid” de “Inferno”: la máscara mortuoria del Dante Alighieri, que se encuentra en una vitrina del Palazzo Vecchio, es un elemento vital para la historia porque en ella hay frases a descubrir, relacionadas con el “cerca trova”, pistas ineludibles.
Estos elementos que sabiamente Dan Brown fue eligiendo arman una intrincada trama, con vuelcos inesperados que llevan a una acción trepidante. La búsqueda del profesor “Langdon” lo remite a Venecia, donde la Iglesia de San Marcos lo espera con sus capillas recubiertas en oro. Los cuatro caballos que adornan la fachada son una señal que “Langdon” y “Sienna” analizan hasta encontrar la pista de Estambul, mientras son perseguidos por mafiosos. En la magnífica Basílica de Santa Sofía encuentran la tumba del llamado “dogo Enrico Dandolo”(1192-1205) -iniciador de la Cuarta Cruzada, tomó Constantinopla- quien  robó los cuatro caballos que se ostentan en la Iglesia de San Marcos. Debajo de su tumba hay ríos subterráneos que conducen a los dos protagonistas hasta las ciudades bajo tierra de Estambul: gigantescas cisternas a la manera de palacioscontienen agua potable. Columnas dóricas, jónicas y corintias sostienen las paredes de estas maravillas ocultas donde el profesor Langdon se jugará la vida para salvar a la humanidad, mientras una orquesta interpreta música clásica en diferentes pequeñas explanadas sobre las aguas iluminadas con lámparas de color rojo.
La fotografía del film es espectacular porque así son las ciudades que el director y su equipo recorren. El ingenio de Dan Brown es portentoso y, si bien estamos dentro de un guión esquematizado, es decir, buscar señales, encontrarlas, seguirlas, en forma continua, la acción y las actuaciones así como la banda sonora incidental y la fotografía hacen vivir un intenso momento de acción. Tom Hanks hace creíble cualquier rol que interprete. No le va en zaga Felicity Jones, ni el malvado “Bertrand Zobrist”, que encarna Ben Foster, un científico que intenta resolver criminalmente la sobrepoblación mundial.
El plato está listo. Todo lo que se espera de un film de acción y suspenso está en “Inferno”, un verdadero prodigio intelectual de pistas en obras de arte que permiten disfrutar de una película de gran valor visual y de actuaciones convincentes. Ciertamente, hay algunos hechos un tanto inverosímiles : salir de un hospital en bata, con los sueros colgando, sin producir recaídas en el estado de salud del protagonista, es cuanto menos, curioso. Pero nada hace mella en el entretenimiento propuesto.
Elsa Bragato
LAS INESES
De Pablo José Meza. Con Luciano Cáceres, Brenda Gandini, María Leal, Valentina Bassi, André Ramiro, Rafael Sieg, entre otros. Música de Jader Cardoso y Leo Henking. Duración: 74 minutos. Coproducción Argentina-Brasil.
BUENA. ENTUERTO QUE QUEDA A MEDIAS
Una buena idea no siempre es suficiente para hacer una buena película. ‘Las Ineses’ se encuadra en esto, película que se queda a mitad de camino pudiendo ser mucho más. El guión se basa en la vida de dos niñas cambiadas el día de su nacimiento, es el hilo conductor de la historia que luego se diluye con varios desaciertos. El primero es no profundizar en esa tremenda confusión de identidad cuando era imperioso y ameritaba hacerlo. También se cae en una caricatura pueblerina, donde los protagonistas no se muestran preocupados por lo sucedido. Las secuencias resultan rutinarias sin mayor elaboración.
El trío femenino lo conforman tres madres: “Carmen” (Brenda Gandini), la rubia que recibe en sus brazos a una ‘Inés’ morocha; “Rosa” (Valentina Bassi), la morocha que recibe a la bebé ‘Inés’ rubia, y la abuela “Dominga” (María Leal), madre de “Carmen”. Las performances de las tres protagonistas son buenas, cubren con creces la fragilidad de sus respetivos roles. Los padres, “Pedro”, que encarna Luciano Cáceres, y “Ramón”, protagonizado por el brasileño André Ramiro, se lucen pálidamente, quedando por debajo de las actuaciones de Gandin, Bassi y Leal.
Está filmada en un ambiente rural, litoraleño, ubicando la acción en la década del 80, época en la que conseguir el ADN no era común. La confusión de las identidades de la dos Ineses producen secuencias risueñas, agregando que las bebés pertenecen a dos familias vecinas, apellidadas ambas “García”.
La idea fue muy buena pero se desperdicia. El gran poeta francés Paul Verlaine decía que `’no se escribe solo con una buena idea, sino con palabras”. Es el caso de “Las ineses”, risueña gracias al entuerto pero se queda ahí.
Carlos Pierre
VIRAL
De Jason Blum y Ariel Schulman. Con Analeigh Tipton, Sofía Black-D.Elia, Michael Kelly, Travis Tope, entre otros. Música de Rob Simonsen.                                          Duración: 89 minutos.
BUENA. VIRUS PELIGROSOS DESDE ORIENTE
Aunque “Viral” es una película de terror y ciencia ficción, donde ramalazos de efectos especiales grandilocuentes invaden la pantalla, la acción tiene incidencia especialmente en un hogar: un virus venido de China, llamado la ‘fiebre del gusano’, comienza a extenderse en un poblado pequeño de California, para luego crear una epidemia en el país.
La historia es chiquita y puntillosa en su realización, centrándose en dos hermanas, ‘Emma’, protagonizada por Sofía Black-D.Elia, y ‘Stacey’ a cargo de Analeigh Tipton. Ambas son alumnas universitarias, cuyo padre, profesor de biología, fue echado del cargo por seducir a una alumna. Su esposa lo abandona. Sin embargo, llega desde San Francisco, justo cuando se desata una epidemia. Queda varada en el aeropuerto mientras su esposo, tratando de recuperar su matrimonio, es retenido en un puesto militar.
Las dos hermanas están solas en la casa, siendo víctimas del virus que las carcome. En un estructurado in crescendo el actual presidente de los Estados Unidos Barack Obama se dirige al país para informar sobre la lucha contra el virus mortal tomando tardías medidas para contener la epidemia. Como todo virus que se precie, obliga a sus víctimas a esconderse y a atacar a parientes y amigos, especialmente al círculo íntimo, para poder sobrevivir.
Película de tono menor, tiene actuaciones muy convincentes, además de una cámara prolija aún en las escenas de mayor horror. Es loable que, además de la epidemia en sí, el director no se olvide del drama familiar, al que no soslaya en ningún momento.
En definitiva, es otro film de género, con marcado acento “gore”, sangriento, ya visto en los films sobre “virus” contagiosos estilo “zombies”, pero con un entramado que resulta entretenido.
Carlos Pierre
“CURA BROCHERO, LA PELÍCULA”
De Lorena Chuscoff. Con Pablo Tolosa, Ricardo Pinelle, Azucena Carmonia, entre otros. Filmado totalmente en la provincia de Córdoba por la Maranatha Asociación Civil, interviniendo un elenco de más de 50 actores cordobeses.
BUENA. DOCUFICCIÓN SOBRE EL PRIMER SANTO ARGENTINO
Estamos a días de la canonización del Cura Brochero o, en realidad, de José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote diocesano que se hizo cargodel curato de San Alberto, en Traslasierra de Córdoba, territorio entonces de gran extensión hasta San Luis y La Rioja. Se estableció en la parroquia de Villa Tránsito, hoy Cura Brochero, falleciendo de lepra en 1914.
El objetivo del grupo independiente Maranatha Asociación Civil es promulgar la vida de los santos católicos y propender a la evangelización a través de los mismos. Recordemos que ya existe un film sobre el Cura Brochero titulada “El cura Gaucho”, que Enrique Muiño filmó en 1941 y que los fans pueden encontrar completa en Youtube.
En este caso, se toman algunos aspectos de la vida del Cura Brochero, incluyendo la historia del documental y, en especial, la de “Luciano”, actor que toma el personaje del sacerdote a regañadientes para tener un medio digno de vida y reconquistar a su mujer y su hijo. La vida del Cura Brochero repercute profundamente en “Luciano”. El film, entonces, tiene una historia dentro de otra: la del cura salesiano y la de su protagonista que va cambiando su vida a medida que va actuando.
Se ve la llegada en 1859 de José Gabriel Brochero al Seminario Mayor de Córdoba, llevado por su padre. Era el cuarto hijo de una familia de siete en total. Dos sacerdotes serán fundamentales en su vida: el padre Villafañe y el padre Bustamante, siendo ordenado el 4 de noviembre en 1866 en la Catedral de la ciudad de Córdoba. Se le encarga la misión en Traslasierra, un territorio muy amplio sin sacerdote. La labor de Brochero no tendrá titubeos: levantar el Colegio de niñas, la casa de retiros espirituales, convertir a los más levantiscos, ayudar a los enfermos. Entonces no había caminos y las batallas entre los caudillos territoriales eran frecuentes por lo que el Cura Brochero debía atender a los moribundos y heridos en los enfrentamientos, hechos que marcaron su vida y su accionar.
El film contiene más la filosofía del Santo que un relato biográfico puntilloso. Sin embargo, resulta atractivo, especialmente para las personas de Fe.
En el caso de “El cura gaucho” (1941), de Lucas Demare, la biopic contempló de principio a fin una síntesis de las acciones del Cura Brochero. En “El cura Brochero, la película” tenemos un buen ejemplo de un film independiente, con una visión más general de la intensa vida del sacerdote que, en pocos días más, será el primer Santo argentino.
Elsa Bragato

jueves, 6 de octubre de 2016

"MISS PEREGRINE Y LOS NIÑOS PECULIARES", "LA ÚLTIMA FIESTA", "EL INVIERNO", ESTRENOS JUEVES 6 DE OCTUBRE 2016



JUEVES 6 DE OCTUBRE DEL 2016.-
Siete films, en principio, se anuncian para este jueves. Entre ellos, el búlgaro “La lección”, de Kristina Grozeva y Petar Valchana, con críticas dispares, y la muy elogiada argentina “El invierno”, de Emiliano Torres, que viene de obtener el Premio Especial del Jurado y Mejor Fotografía en el festival de San Sebastián y los premios al Mejor Actor y de la Crítica en el festival de cine de Biarritz.
UN TRAIDOR ENTRE NOSOTROS
De Susanna White. Con Ewan McGregor, Stellan Skarsgard, Damian Lewis, Naomi Harris, entre otros. Música de Marcelo Zarvos. Duración, 107 minutos. Reino Unido.
BUENA. OTRA DE ESPÍAS
Si esta película está basada en una novela del afamado John le Carré, no hay riesgo de equivocarse y apostar a un vértigo visual que transita por distintas ciudades. En una isla caribeña, en Marruecos, y en Europa, en Londres, París, Berna, Moscú, los Alpes franceses, variedad visual-fotográfica importante.
Una joven pareja británica, interpretada por Ewan MacGregor y Naomi Harris, se va de vacaciones a Antigua, isla del Caribe, conociendo a un millonario ruso, a cargo de Stellan Skarsgard, quien asegura pertenecer a la mafia rusa y conocer cómo blanquear dinero en su país. “Perry” y “Gail” participan junto al ruso “Dima” de una dislocada fiesta en donde este último les pide asilo político en Inglaterra a cambio de desenmascarar a los mafiosos rusos y británicos. Pero, al mismo tiempo, quiere protección para su familia y estar alejado de la contraofensiva de los servicios secretos ingleses.
La pareja británica y el nuevo amigo inician un raid peligroso por Europa, huyendo y tratando de contactar a los del momento, ávidos de poder y dinero, y sin escrúpulos.
Entre los actores sobresale la actuación de Stellan Skarsgard como “Dima”, dejando un peldaño más abajo a “Perry”, a cargo de Ewan MacGregor, a quien esta vez el rol no le permite mayor lucimiento: un profesor de literatura muy flemático. Skarsgard se roba la película con una actuación desenfadada. Por su parte, Naomí Harris se destaca por su belleza afro estilizada.
El guión está basado en el libro homónimo del británico John le Carré, seudónimo de David John Moore Cornwell, de 84 años, novelista de policiales que ha sido llevado al cine en varias oportunidades, por ejemplo, en “El topo”, que protagonizó Gary Oldman. Y se nota cierto relato esquemático producto del género literario trasladado al guión cinematográfico. La música del brasileño Marcelo Zarvos, a su vez, es machacona pero acompaña las secuencias vertiginosas de la película de la inglesa Susanna White, directora de la televisión británica que no logra alcanzar vuelo aunque entretiene con mano firme en secuencias de fuerte ritmo. Oficio hay.  Es una más de espías y mafiosos, entretenida y visualmente atrapante, que cumple con las expectativas de las novelas de Le Carré: simplicidad y eficacia.
Carlos Pierre
LA ULTIMA FIESTA
Guión y dirección Pablo José Meza. Con Nico Vázquez, Alan Sabbagh, Benjamín Amadeo, Eva de Dominici, Roberto Carnaghi, entre otros. Música, Jader Cardoso, Leo Henkin.
REGULAR. ESCATOLOGÍA NACIONAL
Una comodidad supina tanto en la conformación del elenco actoral, el trillado guión como en la realización misma de esta película pasatista, escatológica y liviana, es lo que trae Pablo José Meza.
Los tres protagonistas son estereotipos mejor logrados en la saga norteamericana “Qué pasó ayer”. Nico Vázquez como “Alan” resulta hiperacelerado y audaz mientras que Alan Sabbagh  como “Dante” representa a un judío triste y apocado,  y Benjamín Amadeo  como “Pedro” se muestra alocado y tonto. La inclusión de Eva de Dominici es esa cuota femenina supersensual que el cine argentino solo sabe explotar en actos sexuales.
Desde el comienzo, el relato propuesto vira hacia la comedia escatológica y morbosa: el padre (Roberto Carnaghi) de uno de los tres ya adolescentes es un sexópata que se gratifica mirando pornografía, durante una fiesta de los tres amigos en su niñez. Ya grandecitos, están “Alan”, “Dante” y “Pedro ” conservando las mismas actitudes familiares.
“La última fiesta” es la que organiza “Alan” para levantarle el ánimo a “Dante”, quien acaba de separarse. Es una reunión muy clandestina en la que el director da rienda suelta a entuertos escatológicos, al límite de lo porno, que desbordan cualquier atisbo de sentido común y de gracia. Apretadas sexuales, inmundicias corporales, son algunos de los sustentos de las secuencias, ya vistas en películas pasatistas de sobrado mal gusto. Aquí no hay ingenio, hay excesos de todo tipo, debiéndose destacar un aspecto desconocido de la bella Eva de Dominici, quien surge como una “vamp” sin reparos a la hora de desnudarse ante cámaras.
Ni los fuegos artificiales del final ni un esforzado dinamismo en la acción logran salvar esta película deseando que sea la última fiesta que aparezca en nuestro cine. Muy lejos está de “Porky’s”.
Carlos Pierre
ARMONÍAS DEL CAOS
Guión, encuadre y dirección Mauro López. Con Lorenzo Quinteros, Carlos Echevarría, Sergio Pangaro, , María Laura Belmonte, Lautaro Puchia, entre otros. Música de Javier Góngora. Duración, 83 minutos
BUENA. CLAROSCURO DE INACCIÓN Y VIOLENCIA
En un ambiente familiar y  claustrofóbico con un tiempo moroso y un espacio ajustado a la lentitud (solo dos ambientes) surgen los protagonistas con preponderante lasitud mientras un reloj sobreimpreso en la pantalla va marcando las horas de un día en el que supuestamente transcurre esta historia un tanto extraña.
Lorenzo Quinteros encarna a un padre solitario y hermético, encerrado en una oscura y morbosa fantasía sexual. Carlos Echevarría está a cargo del papel del hijo, casado en la ficción con el rol de María Laura Belmonte, embarazada. Todos un cumplen con un ritual familiar, doméstico.
Este ritual doméstico se ve interrumpido cuando un ladrón, muy jovencito, se mete en la casa y, tras un forcejeo del que prácticamente no se ve nada, salvo escuchar gritos e insultos,  el anciano logra encerrarlo y desbaratar los planes del asalto. Al llegar su hijo, se les plantea un dilema quasi existencial: matar al pequeño ladrón o llamar a la policía. El joven, que será padre primerizo, tiene en sus manos el poder de dar vida y de quitarla. He aquí la cuestión que permite abrir un abanico de situaciones exasperantes: vida o muerte entre cuatro paredes.
El espectador debe echar mano a su paciencia, aceptar la morosidad de la cámara que es muy detallista hasta convertirse en perturbadora. No se pone en duda la solidez de Lorenzo Quinteros, tampoco del resto del elenco, pero el clima es excesivamente claustrofóbico y los personajes, aunque ajustados al guión y a la dirección actoral, dan más impresión de estar muertos que vivos: inacción y violencia, aunque resulte una oposición, a través de una narración que requiere estoica paciencia para resultar atrapante.
En la conferencia de prensa con el director y los actores, Mauro López relató que un asalto sufrido lo llevó a pergeñar esta historia, más dramática en la ficción. El resultado es este claroscuro de lentitud y fatalidad, de incertidumbre y morosidad que altera la paciencia.
Carlos Pierre
MISS PEREGRINE Y LOS NIÑOS PECULIARES
De Tim Burton. Con Asa Butterfield, Eva Green, Samuel J. Jackson, Terence Stamp, Judi Dench, Ella Purnell, entre otros. Música de Matthew Margeson, Mike Higham. Fotografía de Bruno Delbonnel. Duración: 127 minutos.
BUENA. TIM BURTON CREATIVO Y PERDIDO A LA VEZ
Con gran vuelo creativo, un dejo de “El gran pez” y mucho de “El cadáver de la novia” y del fantástico “Sweeney Todd”, Tim Burton regresa con una obra en la que hay esplendor y algunas caídas en el guión que llaman la atención. Basándose en el libro de Ransom Riggs (literato contemporáneo con mucha imaginación basándose, muchas veces, en fotografías), Burton reconstruye la narración de “Mis Peregrine…” para el cine a la manera de “Harry Potter” o bien de los “X-Men”. Estos niños tienen características especiales tales como encender el fuego con las manos, no quemarse al tocar ollas con agua hirviendo, volar, proyectar sus pensamientos en una pantalla, o bien ser portadores de una fuerza descomunal a pesar de la corta edad o de petrificar al más descuidado.
“Jacke” (Asa Butterfield, el niño de “La invención de Hugo Cabret”), de 16 años, tiene mucha relación con su abuelo “Abe”(magnífico Terence Stamp), presiente que algo malo le sucede y corre a verlo sin suerte: el abuelo está agonizando y le habla de los “Holes”, de los “monstruos” y del 3 de setiembre de 1943, plena Segunda Guerra Mundial, en Gales. Esta tragedia anima a “Jake” a iniciar la travesía a Gales en la que está acompañado por su padre quien desconoce los pensamientos de su hijo y mucho menos que puede ver otras dimensiones, las de los “Holes” o “monstruos vacíos” (literalmente: agujeros).
“Miss Peregrine” (Eva Green) lo recibe, es una suerte de “Mary Poppins” del terror que puede transformarse en pájaro. La presencia del malvado “Barron”, personaje de Samuel L. Jackson, desenfadado y horripilante, cambia el rumbo del palacio de Gales donde estas criaturas diferentes pueden vivir en un tiempo diferente, creado por “Miss Peregrine”: el tiempo está detenido en 1943, “quid” de la historia que no podemos revelar.
Burton crea una historia fantástica, desbordante en situaciones que la vuelven una comedia de terror más que un film de género. Se notan los guiños a sus propios films, está su impronta, ese gusto especial por lo raro, lo inadmisible, como una “suculenta” mesa de ojos de niños para el hambriento “Barron” y sus secuaces. Sin embargo, hay falta de solidez en algunos aspectos de la narración como el montaje brusco así como personajes que se pierden, que quedan sin desarrollar, varios desaprovechados como la excelente Judi Dench, algunos reapareciendo sin mucha explicación, de pronto, en una elipsis narrativa cuanto menos llamativa en un realizador de esta estirpe. Es una película excéntrica, y está bien porque se trata de Burton, basada en una historia que tiene puntos en común con muchas sagas pero aquí con la impronta del realizador, que se diluye en varias secuencias tal vez por la complejidad de los personajes y los vericuetos que traspasan. El comienzo estilo “El gran pez” queda perdido.
Elsa Bragato
LA NOCHE DEL LOBO
Guión y dirección de Diego Schipani, con producción de Saula Benavente y el propio Schipani. Con Tom Middleton, Nahuel Mutti, Willi Lemos, Silvina Acosta, Deby Wachtel, Iván Moschner. Música: “Emisor”. Duración 72 minutos.
REGULAR. DESCUBRIENDO LA NOCHE PORTEÑA
El director Diego Shipani escrudiña el mundo homosexual, desconocido para quienes no lo son, la búsqueda de amor casual en las noches porteñas, los códigos homosexuales, los levantes, las discotecas de ambiente, los lugares de prostitución masculina, las calles de los travestis, el amor entre hombres.
Nahuel Mutti compone a “Pablo” quien se pelea con su joven novio, “Ulises” a cargo de Tom Middleton, y lo echa de la casa. “Ulises” roba dinero y un arma y “Pablo” sale a buscarlo en los lugares que solo conocen y frecuentan los homosexuales, mientras “Pablo” intenta tener un techo y saciar sus ansias de sexo. La búsqueda da frutos pero no los esperados y “Ulises” regresa al departamento de “Pablo” para tener una noche de sexo brutal.
El guión es más que esquemático, no hay desarrollo de personajes sino actuaciones sin profundidad, con excepción de Willy Lemos en su rol de “Louela” quien resulta creíble.
En el caso de Nahuel Mutti, sabe enfrentar las cámaras aunque no dote a su personaje de algo más que una caracterización, igual que Tom Middleton y su “Ulises”. Schipani busca un público determinado aunque no cae en el cine XXX cuidando las escenas de sexo y masturbación; se detiene a mostrar con su cámara un mundo desconocido para quien no es homosexual, a fotografiarlo y no ha redescubrirlo. El condimento fuerte es la noche de violento sexo entre “Pablo” y “Ulises”, gemidos, movimientos pélvicos fuertes, caracterizan esta secuencia que genera incomodidad.
 Falta profundidad resultando un paseo liviano sobre el amor de una pareja homosexual que se quiebra y un mundo marginal donde se busca sexo promiscuo. La narración no sorprende.
Elsa Bragato