PANTALLAZOS (CRÍTICAS DE BRAGATO Y PIERRE)

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jueves, 8 de septiembre de 2016

"STAR TREK SIN LÍMITES", "EL CIUDADANO ILUSTRE", "NO RESPIRES", ESTRENOS DEL JUEVES 8 DE SETIEMBRE 2016



JUEVES 9 DE SETIEMBRE DEL 2016.-

Una decena y pico de estrenos llegan a las salas de cine del país: la esperada por sus fans “Star Trek 3: sin límites”, dirigida por Justin Lin y con Chris Pine en el protagónico, promete batallas estentóreas, enemigos monstruosos y más de lo mismo, dentro de una narración que perdió la magia. También estrena su ópera prima la reconocida guionista y productora Luciana Piantanida, titulada “Los ausentes”, que filmó en las cercanías de la localidad de Roque Pérez, una ficción que bordea la pesadilla y la angustia. “El club de las madres” es la comedia norteamericana ligera de la semana, de Jon Lucas y Scott Moore, con la bella Mila Kunis en el rol principal, una señora que se cansa de ser perfecta e inicia una revolución de mamás. “Newen” es el documental de Myriam Angueira en busca de sus raíces mapuches. El título significa “energía vital” que la realizadora busca en sus ancestros patagónicos.  “Amor y amistad”, basada en un cuento de Jane Austen, es un film de época de Will Stillman, con Kate Beckinsale, en una de sus mejoras interpretaciones, dueña como es de una ezquisita femineidad. También se anuncia el estreno de un film XXX, “XConfessions” de la galardonada, y cuestionada, sueca Erika Lust, quien es una de las grandes defensoras de la pornografía femenina, teniendo en su haber el premio Feminist Film Award, entre otros.

LA LUZ ENTRE LOS DOS OCEANOS

De Derek Cianfrance. Con Michael Fassbender, Alicia Vikander, Rachel Weisz, Florence Clery, entre otros. Música, Alexandre Desplat  Duración, l32 minutos

BUENA. ROMANTICISMO A RAJATABLA

El director Derek Gianfrance realizó la adaptación y el guión de la primera novela de M.L.Stedman con una panorámica potente en el vacío infinito de un faro, Janus, entre dos océanos, ubicado una isla remota de Australia. Janus es una interpretación etimológica o acaso metafórica  del nombre del lugar dado que significa “enero, mes del año donde convergen el año viejo y el que comienza.

La adaptación de una novela al cine supone muchas veces una sujeción vertebrada al texto que le da sostén y consistencia argumental, por lo que, en este caso, se pierde pasión tornándose en una historia más lineal. Basta decir que el paso del tiempo en esta película es muy extenso, desde l926 (inicio de la historia) hasta l950, y el recurso narrativo es el intercambio epistolar entre los dos protagonistas, perdiéndose el nervio, la pasión, que encierra la propuesta.

La inmensidad oceánica y la desnudez agreste y salvaje que rodea al faro están captados por una fotografía agigantada y desolada. Otro detalle significativo en esta realización impecable es la música incidental compuesta por Alexandre Desplat, que sabiamente supo escribir solos de piano que resultan ser un protagonista menor en la trama: un piano antiguo tecleó fuertemente en los sentimientos de uno de los personajes.

Un fuerte alarido de maternidad frustrada y luego robada es la de “Isabel”, encarnada por la oscarizada Alicia Vikander, quien se enamora de “Tom” , rol del excelente actor Michael Fassbender, a cargo del faro. Habían pasado siete años desde que fuera combatiente de la primera guerra mundial. La pareja vive en la soledad de Janus. La maternidad es un problema para “Isabel”  hasta que, en un día desapacible, el mar les acerca un bote donde yacen un hombre muerto y un bebé que llora. La pareja decide  adoptar sin legalizar a la niña, a quien llaman “Lucy” (Florence Clery).

Esta casi bucólica vida, se entorpece cuando se descubre que el hombre muerto era esperado por una mujer y que la niña tiene una madre que guarda luto por ella: “Hannah Roennfeldt” (Rachel Weisz), llamada, en verdad, “Grace”. El climax de la dramática historia se acerca cuando “Tom” le dice a “Hannah” que ellos tienen a su hija en un rapto de honestidad. Los problemas legales sobrevendrán y el film se torna intensamente dramático, angustioso. Es un dramón con todas las letras, muy afín a la época en que la escritora australiana Stedman ubicó su historia.

Hay enorme belleza fotográfica, una atrapante seducción dolorosa por el sufrimiento del matrimonio, y una angustia infinita por todo lo que deben pasar tras un gran acto de amor y honestidad. En este sentido, el film fluctúa entre la solidez que otorga la novela y los vaivenes del guión, que va aportando espléndidos paisajes y profundidad emotiva de los personajes. Sin embargo, se producen quiebres del clima, tal como apuntamos antes, por los recursos narrativos empleados para poder recorrer tantas décadas. Más allá de todo esto, es una película de notable realización técnica con impecables actuaciones, que fue presentada en el reciente festival de Venecia.

Carlos Pierre

EL CIUDADANO ILUSTRE

De Gastón Duprat y Mariano Cohen. Con Oscar Martínez, Dady Brieva, Andrea Frigerio, Gustavo Garzón, Emma Rivera, entre otros. Música de Toni M. Mir. Duración: 120 minutos.

BUENA. UN BIZARRO REGRESO…

El guión original de Andrés Duprat se basa en un refrán conocido: “Nadie es profeta en su tierra”: un ganador del premio Nobel de Literatura, “Daniel Mantovani” (Oscar Martínez) regresa a su pueblo tras tres décadas de ausencia. Bombos y platillos en la recepción que luego irá decayendo por la insoslayable hipocresía social y ese tufillo a envidia que se suele sentir con más aspereza en localidades pequeñas.

La vida de “Mantovani” enfrenta inesperadas e insalvables diferencias con sus coterráneos: surgen una serie de situaciones que, lejos de ser sugerentes y atrapantes, el trazo grueso narrativo les quita potencia. Cuesta creer que todo un pueblo  no tenga idea de progreso,  que se mantenga en su vida rústica y conformista, sin que nadie,  ninguno de ellos, sea capaz de ver un poco más allá de la realidad. Surge entonces una contradicción: de este pueblo salió un premio Nobel y, sin embargo, la chatura imperante es aplastante.

El film está dividido en cinco capítulos: La invitación, Salas el pueblo, Irene, Volcán y La cacería, capítulos que corresponden el nuevo libro de “Daniel Mantovani”, quien vive la insólita situación de ser invitado por su pueblo, Salas, donde quiere pasar desapercibido. Su visita causa una revolución social que tendrá su parte muy negativa. Aquello que aparece como positivo luego será un compromiso: el intendente de Salas (a cargo de Manuel Vicente) lo nombra Ciudadano Ilustre con monumento incluido. Y, entre tantas vivencias casi simultáneas, aparece un amigo de juventud, “Antonio” (Dady Brieva) que se casó con su ex novia, “Irene” (Andrea Frigerio), generándose nuevas situaciones. Agnóstico, “Mantovani” mantiene una posición antimonárquica, que le valió repudio durante la entrega del premio Nobel, dentro de un estilo de vida que nada tiene que ver con el de su pueblo natal. Enfrenta una precariedad aplastante, una medianía pueblerina estancada en el tiempo, tachonados por coches destartalados hasta concursos de pintura paupérrimos. El entorno no se condice con su intelecto desarrollado en Europa y, de la euforia inicial, pasará a sufrir el desprecio social.

La película es una comedia llevadera, a pesar de los trazos gruesos apuntados, que tiene en los gags y en algunas secuencias simpáticas sus mejores logros. Oscar Martínez mantiene su notable excelencia actoral, por sobre el guión y la propuesta cinematográfica en sí. Dady Brieva está en un rol a su medida, extravertido, a igual que Andrea Frigerio. Hay una vuelta de tuerca en el guión que le da un tinte de sarcasmo y hasta de film noir que no logra cuajar con la idea inicial. Se cargan las tintas, la ironía no es fina y lo burdo y bizarro a la vez ganan un lugar preponderante. El film se ha presentado en la sección oficial de Venecia.

Carlos Pierre

NO RESPIRES

De Fede Alvarez. Con Dylan Minnette, Jane Levy, Daniel Zovatto, Stephen Lang. Música de Roque Baños. Duración: 88 minutos. Coproductor: Sam Raimi.

MUY BUENA. ¡PARA ATARSE A LA BUTACA!

“No respires” es una de las mejoras películas de género que se vieron este año. Se basa en tres jóvenes, alguno de ellos de buena posición económica, que se dedican a robar casas sin tener, hasta el momento, consecuencias. Una de estas casas está aislada y saben que allí vive un ex combatiente de Vietnam, que quedó ciego. Para la protagonista “Rocky” (Jane Levy), tener una buena cantidad de dólares (calculan que, en el atraco, podrán robar 300.000 dólares) significa iniciar una vida nueva junto a su hermana menor en California y alejarse de su madre, drogadicta que vive de la prostitución.

El ingreso a la casa es complicado, muchos cerrojos, rejas, y un perro guardián que, ante una palabra de su dueño –el hombre ciego- ataca sin piedad. A partir del momento en que los tres jóvenes dejan el viejo auto a dos cuadras y entran, comienza una acción que no se vale de lo “gore” sino de los recursos narrativos del uruguayo Fede Alvarez, autor también del guión. La música incidental de Roque Baños es puntual, incisiva, una percusión acuciante, sonidos electrónicos, van generando ahogo en el espectador: el miedo va creciendo y así será hasta el final.

Es muy interesante la propuesta de “No respires” porque de eso se trata: el que respira, muere. Los jóvenes no están en un bosque sino dentro de una casa de alguien que sabe manejar armas. “Rocky” quiere ese dinero, pero se da cuenta de que esta vez será muy difícil. Y quiere, en más de una oportunidad, abortar el asalto pero sus dos compañeros son portadores de una gran ingenuidad. El realizador Alvarez apunta a un rápido y profundo a la vez desarrollo de los personajes, que ostentan una ética compleja. ¿Está bien lo que hacen o es mejor dejar todo para salvar la vida? Entre el miedo que corre por los pasillos de la oscura casa y la defensa que inicia el “hombre ciego” van transcurriendo escenas de alto impacto, que no deja al espectador indemne. Se tiene la sensación de que hay que escapar de la sala o bien no mirar.

Hay un elemento, un nuevo personaje, que tuerce la historia, que le da un giro inesperado, aunque luego regrese al planteo inicial. Sin embargo, no se puede hacer un “spoiler” de ningún tipo. Sería desentrañar otro aspecto del film que lo hace absolutamente diferente. Para corazones fuertes. Si pueden, no se la pierdan.

Elsa Bragato

AVANT

De Juan Álvarez Neme. Documental sobre Julio Bocca.

REGULAR. JULIO BOCCA EN MONTEVIDEO

El “S.O.D.R.E” funciona en la ciudad de Montevideo, Uruguay, como el Teatro Colón de Buenos Aires. Sus condiciones arquitectónicas hoy son pobres: se ve a los zapateros del teatro trabajando en una mesita ubicada en un pasillo, a las vestidoras en un cuarto casi sin espacio, y la oficina de Julio Bocca con un modestísimo escritorio, y sin el glamour que uno puede suponer para quien es hoy el Director Artístico del Ballet Nacional del SODRE, del que se alejó un tiempo para regresar a las tareas. Al menos hasta el momento de escribir este comentario.

Hay algunas curiosidades en este documental que lo alejan del objetivo buscado: las secuencias en ensayos de ballet sin la presencia de Bocca, largas charlas de algunos trabajadores que están en el ingreso, o bien que preparan cemento para alguna reconstrucción (el teatro la necesita con urgencia, si está tal como se lo ve), hacen desear que el objeto del largometraje aparezca cuando antes. A Julio Bocca se lo ve, obviamente, mirando desde lejos un ensayo, cumpliendo con su misión de director artístico e impartiendo órdenes para la puesta de un clásico ballet, charlando largamente con un joven bailarín, pero nunca hablando a cámara. En las secuencias más interesantes, o sea el ensayo de la nueva “etoile” (serán dos las consagradas por Bocca), impartiendo consejos sobre posturas, se escucha solo su voz cuando hubiese sido fantástico ver a Bocca en acción, o sea haciendo esos pases o esa postura que indicaba. Se nota que las hace, las “etoile” lo siguen atentamente, pero no se lo muestra, está fuera de cuadro. Puede ser a pedido del gran artista del ballet, pero, en todo caso, debió aclararse.

Sentimos que es un documental al que le falta mucho para retratar la vida del director artístico Julio Bocca, si bien se muestran breves secuencias (con excepción de dos que son extensas aunque sin aportar mucho) de todas sus actividades. Esperábamos mucho más.

Elsa Bragato

jueves, 1 de septiembre de 2016

"CAFÉ SOCIETY", "LA LUZ INCIDENTE", "70 Y PICO", ESTRENOS DE CINE DEL JUEVES 1RO SETIEMBRE 2016



JUEVES 1RO DE SETIEMBRE DEL 2016.-
Doce estrenos muy variados llegan a las salas de cine del país. Entre ellos, “El limonero real”, del excelente realizador nacional Gustavo Fontán, basado en un libro homónimo de Juan José Saer, autor también del guión; “”Evaristo”, de Alberto Freinquel, sobre el corredor bahiense HJéctor Evaristo Plano; “Estación Darío y Maxi”, documental de Ricardo Von Muhlenbed, sobre el asesinato de Darío Santillán y Maxi Kosteki; la animación muy mágica “Kubo y la búsqueda del samurái”, del debutante Travis Knight, con Charlize Theron y Raph Fiennes en las voces; y “Nerve: un juego sin reglas”, de Ariel Schilman y Henry Joost, sobre las consecuencias posibles de internet y su abuso, la “coptación” de las mentes y el laberinto de la subsistencia dentro del plano virtual.
CAFÉ SOCIETY
Guión y dirección WOODY ALLEN. Con JESSE EISENBERG, KRISTEN STEWART, STEVE CARELL, COREY STOLL, entre otros. Música: varios, jazz. Duración: 96 minutos.
BUENA. PEQUEÑA GRAN COMEDIA DEL GRAN WOODY ALLEN
Una película por año, y van 47 de este prolífico y superlativo Woody Allen, ya octogenario. No hay nada nuevo bajo el sol pero lleva el sello inconfundible del gran realizador y eso es más que suficiente para ver una buena película, una buena historia, una buena filmación.
“Café Society” era el lugar frecuentado por el mundo artístico d Hollywood para charlar, pero especialmente para criticar a sus pares. La historia se ubica en la década del 30, bulliciosa, burbujeante y dorada.
Woody Allen nos regala otra comedia romántica, un chispazo de amor y desamor dentro de un triángulo de los que arma el director, donde lo insólito y el romanticismo se dan la mano. Los tres protagonistas son un empresario del cine, “Phil” (Steve Carrell), su sobrino “Bobby” (Jesse Eisenberg), quien deja New York para ir a Los Ángeles y probar suerte y “Vonny”, la bella actriz, Kristen Stewart (saga “Crepúsculo”), una secretaria que enamora al tío y al sobrino. Woody Allen hilvana sus notables recursos con sarcasmo y muestra a tío y sobrino sufrientes por el malentendido amoroso. En cambio a “Vonny” la coloca con los pies en la tierra, interesada en ascender aunque se declare como una mujer sin muchas aspiraciones. Pero la magia del amor hace de las suyas en el corazón de los hombres, la pasión que integra y desintegra mientras Allen nos intenta explicar una vez más que todo es por la pasión, debilidad humana. Si la comedia transita por lugares conocidos, la presencia del hermano mayor del joven enamorado, “Bobby” (Corey Stoll), le confiere la pizca insólita: es un gangster consumado.
La voz en off sigue siendo la de Woody Allen, explicando con esa peculiar verborragia con tropezones, qué pasa en la comunidad judía del joven protagonista, apelando a una catarata de sentencias domésticas que incluyen a rutilantes figuras de esa década del siglo XX.
Es muy marcada y justa la dirección actoral: Steve Carell compone a un ampuloso empresario que contrasta con la extrema timidez de su sobrino, a cargo de Jesse Eisenberg, y una ingenua que se las trae en la piel de Kristen Stewart.
La fotografía y la música tienen un lugar especial: en el primer caso, virando al anaranjado, esa luminosidad especial que tiene el estado de California casi como reflejo del dorado de Hollywood, y la música, basada en los temas de jazz famosos del 30 que al realizador le gusta interpretar con su clarinete en un selecto bar nocturno del “up” Manhattan.
Ni una obra maestra ni una comedia sin gracia. Woody Allen nos regala una pequeña gran obra, con tintes nostálgicos y mucha magia, a través de una quasi parodia que deleita al espectador.
Carlos Pierre

PRIMAVERA
Guión y dirección de Santiago Giralt, Catarina Spinetta, Nahuel Mutti, Angelo Mutti Spinetta, Mike Amigorena, Chino darín, Luisa kuliok, Moria Casán, entre otros. Música de Emisor. Duración: 76 minutos.
BUENA. COMEDIA BIZARRA CON GRAN ELENCO
Centrada en la mirada de un niño del siglo XXI, “Leopoldo”, 11 años, interpretado por el hijo de la protagonista Catarina Spinetta y Nahuel Mutti,  nos lleva a una historia de familia siendo él el eje del film. Su madre es una productora de teatro y su padre, un director teatral, ambos de medio pelo.
El título “Primavera” alude a la estación del año donde todo florece como los enredos en la película, que se transforma en una historia muy bizarra, teatral y dislocada. Transcurre en una casa quinta, con secuencias en el Jardín Japonés, donde la teatral familia se ve invadida por una caterva de personajes estrambóticos, a cargo de Mike Amigorena y Moria Casán, entre otros, y la actriz invitada Luisa Kuliok, quien le saca lustre al rol de una figura muy pagada de sí misma con una actuación para destacar.
La postproducción está en la picota: secuencias cortadas abruptamente como reflejo técnico de la locura histriónica del film con ausencia de un guión sólido o bien un hilo conductor más claro, dado que la idea inicial se pierde en la espesura del ámbito propuesto: los personajes deliran moviéndose al compás del exotismo. No hay pausa dentro de este verdadero loquero, que nos recuerda los vodeviles teatrales.
A pesar de las buenas actuaciones, hay carencia de cohesión entre los personajes que van boyando sin un vector redentor. La primavera está en la eclosión de lo bizarro y de lo exótico. El elenco atrapa y es el que, en definitiva, llevará espectadores a la sala.
Carlos Pierre
LA LUZ INCIDENTE
Guión y dirección de Ariel Rotter. Con Erica Rivas, Susana Pampin, Marcelo Subiotto, Greta y Lupe Cura, entre otros.  Música de Mariano Loiàcono. Ambientación de Aili Chen. Fotografía de Bill Nieto. Vestuario de Mónica Toschi. Duración: 95 minutos.
MUY BUENA. ERIVA RIVAS, DESLUMBRANTE
Ariel Rotter, ganador del Gran Premio del Jurado del Festival de Berlín con “El otro” que protagonizó Julio Chávez, sigue el mismo camino con “La luz incidente”, prolijo y sesudamente realizado, filmado en blanco y negro, con todos los matices y contrastes que emergen de este tratamiento visual.
La historia se ubica en la década del 60, Siglo XX, jugando un rol destacadísimo la ambientación, la fotografía y el vestuario. Destacada técnica al servicio de una  historia que cautiva: “Luisa” (Erica Rivas), acaba de enviudar y queda a cargo de dos hijas pequeñas ( las hermanas en la vida real, Greta y Lupe Cura). Su madre la ayuda a sobrellevar la viudez (Susana Pampín). Repentinamente conoce a un hombre que la atrapa, “Ernesto” (Marcelo Subiotto). Es un encuentro esporádico, elíptico a la vez, en el que huelgan las palabras, tono dominante en la película.
“Ernesto” es la incidencia, el influyente, que da título a la película. El tiene conexión con temas que atañen a “Luisa”, es una invasión prematura, avasallante, en la vida de la viuda, aún en carne viva por la muerte de su marido. “Ernesto” trata de someter a “Luisa” afectivamente, visitas inesperadas, regalos, salidas, propuesta de matrimonio, viaje de bodas a Grecia. El quiere poseer a Luisa y lo consigue.
Es en esta historia donde Erica Rivas emerge como lo que es, una actriz superlativa, dentro de un elenco que la secunda con acierto. Pocos diálogos, un clima pausado y silencioso dentro de una década bulliciosa como la del 60, magníficamente retratada con el jazz imperante y las fiestas selectas.
Ariel Rotter deslumbra con un guión delicado y abrumador a la vez, trabajando elementos dramáticos y visuales que conmueven, sin recurrir a la prepotencia de la técnica sino a su exacta combinación. Estamos frente a una gran película nacional, sin fisuras, que atrapa de comienzo a fin.
Carlos Pierre
GRANADA Y EL FIN DEL MUNDO
De Augusto González Polo. Con producción de Luciana Condito, entre otros. Nora Recalde, Marcela Arza, Paula Carruega, Lucas Merayo, Mucio Manchini, José Formento, entre otros.  Música de Federico Wiske.
BUENA. BUENAS INTENCIONES
Si bien “Granada y el fin del mundo” no logra convencer totalmente, estamos frente a un trabajo con notable fotografía, una excelente pirotécnica visual que tiene en el comienzo y el final la cohesión. En el medio, la situación de la protagonista que abandona al marido, un escritor, y la de éste, se pierde; es un camino en medio de la noche, de los boliches, del sexo casual, de una nada de la que ya hablaba el existencialismo y que sigue vigente por la propia condición del ser humano y su finitud.
Esa “nada” está en la ciudad, muchos edificios, mucha gente, y vidas que se amontonan sin más sentido que el de ir a trabajar con desgano,  el “porro” salvador, el transcurrir sin más motivo que el de subsistir. En este sentido, la propuesta cumple con el nihilismo sobreentendido. Hay detrás, en la producción, una mujer con mucho talento como Luciana Condito, hija de uno de los grandes distribuidores de cine nacional, Pascual Condito. Esto asegura un equipo técnico y un elenco con buenas performances.
La cuestión está en el guión que no sale de lo rutinario ni ofrece alguna motivación inspiradora que relaciones el título en castellano con lo que el espectador ve. En cambio, el título en inglés es razonable: “el mundo está lleno de aburrimientos fatales” en el sentido de la finitud del cosmos. El intento independiente es algo más de lo previsto, tiene un target juvenil que se sentirá retratado, pero falta la consolidación de técnica y guión en un complejo sólido y superador.     
Elsa Bragato           
LOS PIBES
Guión y dirección de Jorge Leandro Colás. Duración: 78 minutos.
MUY BUENO. EL SUEÑO DEL PIBE
No hay chico en edad escolar que, en general, deseche la oportunidad de jugar al fútbol en el equipo escolar, o en el potrero del barrio. Cuando se puede, los padres van con sus pequeños al club todos los sábados, religiosamente. Es una de las caras del fútbol de los que se inician. Hay otra que muestra con mucha habilidad Jorge Leandro Colás en “Los pibes”, los que se anotan para las inferiores de los clubes y los otros, los que son descubiertos por agotadores viajes al interior del país para verlos jugar en algún amistoso de un barrio o en la canchita de tierra vecinal. Conocen al dedillo quién es capaz de jugar de defensor o de delantero. Se encuentran con soñadores a lo grande: “soy como Messi, soy como Riquelme”. Este grupo de “cazadores” se instala, en el film, en el Club Boca Jr. Surgen nombres de famosos deportistas como Hugo Perotti, Norberto Madurga o Ernesto Mastrangelo, entre otros: forman un grupo de conocedores, de sabedores, de descubridores de talentos.
Con sutilidad, pero sin dejar de exponerlo, el director Jorge Leandro Colás también desliza las contras de este mundo: la traición entre los clubes, el niño que es “captado” por otro equipo rival de Boca Jr, las artimañas, las promesas del “oro y el moro”.
El documental tiene acción, es ágil, aún para quienes poco conocen del fútbol o lo miran muy al pasar. No es necesario ser experto en defensores y delanteros para comprender la tarea de estos “cazadores” de talentos, las pruebas de capacidad de los chicos elegidos, los sueños que están en los pies y en la “redonda”, como decía un conocido relator. Entre los recuerdos de estos avezados hombres está el de Luciano Castro, que no era muy bueno, y el del hoy relator Sebastián Vignolo, cuyas torpezas –según los entrevistados- genera simpáticos recuerdos.
El director logra una empatía con el espectador al atraparlo con la historia en sí y no con un personaje en especial. Nadie es protagonista y todos lo son. Un buen documental para todas las edades sobre el deporte que nos unifica: el fútbol.
Elsa Bragato
70 Y PICO
Documental de Mariano Corbacho sobre su abuelo, ex decado de la facultad de Arquitectura en tiempos de la dictadura militar.
BUENO. LA VALENTÍA DE UN NIETO
Mariano Corbacho es nieto de quien fuera decano de la facultad de Arquitectura de la UBA en tiempos de la dictadura militar y hasta profesor de la ESMA. Logró encender la cámara en vida de Héctor Mario Corbacho, quien falleció el año pasado, y hacerle preguntas cada vez más incisivas sobre su accionar en ese nefasto período en el que él no había todavía nacido. El sobrenombre del arquitecto era Pico y da pie a varias interpretaciones del título: son efectivamente los 70 y pico cuando ocurrieron las desapariciones de más de 100 estudiantes de esa facultad y su abuelo tenía de sobrenombre “Pico”. Todo se une para llevarnos a una búsqueda intensa de Mariano y las relaciones de su familia o tan solo de su abuelo Pico con los militares del proceso.
Es ésta la parte más interesante del documental: el ex decano le responde a su nieto, se nota que esconde verdades, y afirma no haber visto jamás una tortura, aunque reconoce, en abierta contradicción, que no se pudo usar más el subsuelo de la ESMA donde solían cobrar porque fue destinado a cárceles, porque a las mujeres que parían se les sacaban los niños y se los daban a familias que querían adoptar. Cuando Mariano Corbacho fue con preguntas más precisas, el abuelo no quiso responderle y a los pocos meses falleció.
Para fundamentar los dichos de su abuelo, Mariano fue en busca de documentos de la época y de ex estudiantes de entonces, llegando a plasmar la generación del ERP en esa facultad y conocer la posición de don Pico: “Fui el único que se opuso al ERP y a Montoneros”. Las acusaciones y amenazas de Montoneros y del ERP fueron famosas en los 70 contra su abuelo, quien les asignó una relación directa con la guillotinación de panfletos de estos grupos guerrilleros que se imprimían en la misma facultad. En realidad, y por lo que se presume, don Pico tuvo una relación directa con la ESMA, ubicada a tan solo 1 km de la sede la facultad, sin que pueda determinarse en forma fehaciente a quién señaló y quién murió por su culpa.
El documental pierde un poco el hilo conductor, o sea la relación entre Mariano y su abuelo, al inclinarse abiertamente a opiniones sobre la gestación de los movimientos guerrilleros en esa casa de estudios y fuera de ella también. Estos pormenores dejan fuera de foco el pilar del documental: Héctor M. Corbacho. ¿Represor encubierto, delator? Todo es posible pero él ya no está. Mariano Corbacho tuvo una gran valentía al no conformarse con la incompleta historia familiar, al preguntar e ir más allá de lo que todos parecieron ignorar. En este sentido, “70 y Pico” tiene un gran valor, así como los testimonios que pudo lograr de su abuelo. Vale la pena.
Elsa Bragato
SATANIC: EL JUEGO DEL DEMONIO
De Jeff Hunt. Con Sarah Hyland, Justin Chon, Clara Mamet, Steven Krueger. Duración: 85 minutos.
REGULAR. LES FALTÓ PRESUPUESTO…
Que dos parejas se internen en un bosque y encuentren una casa abandonada dondo todo el mal del mundo les caerá es un lugar común en los films de género. Jeff Hunt quiso innovar y, en lugar de un bosque, eligió dos parejas que deciden ir hasta Los Angeles para hacer un recorrido “diabólico” visitando la casa de Sharon Tate, asesinada por el clan Manson cuando esperaba un hijo de su marido, el director Roman Polanski. Ingresan a una casa de artículos diabólicos, intentan descubrir rituales y creen que le salvaron la vida a una joven que es mucho más de lo que aparenta.
Así, “Chloe”, la protagonista, que acompaña a su católico novio “David”, se ve inmersa en laberintos y salvatajes que nunca imaginó. La maldad y el satanismo se le presenta de manera muy clara especialmente a ella cuando es la que menos interés tiene en todo. Solo hay una clave: una ventana que los jóvenes ven desde el auto al ingresar a Los Angeles donde una mujer pide socorro a gritos.
Todo lo demás no tiene sentido. El comienzo de por sí es aburridísimo, charlas en el automóvil, en las playas californianas, hasta que el director se decide meter a los cuatro jóvenes en una situación un tanto más intensa. Pero no es lo que se espera. Los personajes no están desarrollados, son lineales y no aspiran más que a recitar los parlamentos que tienen. Y a gritar con mucha fuerza. Eso sí exaspera, más que asustar. Los teléfonos celulares cobran importancia como único medio para comunicarse con el 911 o bien para filmar escenas dramáticas. Los efectos especiales son tan básicos que parece más cine de aficionados que un producto hollywoodense. Lo único rescatable son las escenas diurnas y nocturnas, supuestamente desde un dron, que se toman de la vasta ciudad de Los Angeles donde todo es posible. Hasta rodar esta anodina película.
Elsa Bragato