JUEVES 11 DE MAYO DEL
2017.-
Entre 10 y 11 películas
se estrenan este jueves. Debido al éxito de algunos supertanques, la cifra de
nuevos films es incierta. Muchas producciones van a los circuitos “off”, o sea
no comerciales. Entre tantos estrenos, rescatamos dos producciones nacionales:
1.-XXXXX - “El candidato”, guión y dirección de Daniel
Hendler, con importantes figuras como Ana Katz y Verónica Llinás, entre otros.
Es un elenco coral que ronda alrededor de un empresario que quiere “couching”
para convertirse en político. Bien narrada, ágil, con humor ácido.
2.- “Mariel espera”, de
Maximiliano Pelosi, con el protagónico de Juana Viaje, junto a Daniel Gentile,
aquel marido desesperado del último relato de “Relatos Salvajes”. No tuvo
privadas. No tenemos calificación.
3.- XXXXX- “Huye”, de Jordan Peele. Primer largometraje de
un conocido actor que triunfó en el Sundance Festival. Si bien es el film de
terror semanal, es más que eso: apunta a los conflictos raciales, está narrada
con agudeza, aunque tenga todos los condimentos del género.
4.- XXXXX-“Viva”, de Paddy Breatnach. Coproducción
Cuba-Estados Unidos. Cuenta la vida de Jesús, de 18 años, que logra
reencontrarse con su padre, quien sale de la cárcel. Emotiva, aunque recurra a
elementos narrativos muy conocidos.
5.-XXXXX -“Graduación”, de Cristian Mungiu. Nuevo cine
rumano. Ganador de la Palma de Oro 2015 de Cannes, además de otros premios,
Mungiu narra la vida de un matrimonio y una hija que debe cursar una carrera en
Londres. La joven es asaltada sexualmente y el padre inicia una dolorosa
carrera de obstáculos de todo tipo. Exageración de sucesos dramáticos que
llegan a exasperar. Narración perfecta con guion es exagerado.
También se anuncian el
documental “Los relocalizados” y la ficción “La lasaña del mono”.
EL VALLE DEL AMOR
Guión y dirección
Guillaume Nicloux. Con Gerard Depardieu, Isabelle Huppert, Dan Warner, Dionne
Houle, Aurélia Thiérrée, entre otros. Música Charles Ives. Duración 91 minutos.
XXXXX- SONATA DE DEPARDIEU-HUPPERT
El realizador Guillaume
Nicloux filmó en el Valle de la Muerte, ubicado en California, su propio guion.
Es una suerte de sonata de dos íconos del cine francés, Gerard Depardieu e
Isabelle Huppert, que desarrollan algo así como sesiones psicoanalíticas de la
ex pareja que formaran. Reunidos por la muerte de su hijo, joven gay
incomprendido por ellos, cumplen con el pedido que les hiciera mediante dos
cartas póstumas: van a ese valle lejano entre carreteras e imponentes cañones
bajo un calor agobiante. Les ha prometido que allí “lo volverán a ver”.
No es de extrañar esta
metafísica a la francesa o este extremo existencialismo cargado de
intelectualidad en el cine galo, caracterizado por diálogos sesudos y, a la
vez, agobiantes. Los dos padres se enfrentan a una cruzada que tiene siete
pasos y que, en definitiva, solo busca que termine la historia de desencuentros
de sus progenitores. Como curiosidad, los dos protagonistas conservan sus
nombres, son Isabelle y Gerard, ella con los pies más en la tierra y él con la
indecisión de estar o no estar en esta vida.
Sacando provecho de la
geografía del valle, el fotógrafo Christophe Offenstein se zambulle en el
paisaje monumental. Utiliza, entre otras, extensas tomas secuencias cuando
llega Isabelle al motel y recurre a la misma toma durante la caminata nocturna
de Gerard alrededor del albergue.
Nicloux logró concretar
la incontrolable tentación de reunir a estos inmensos actores en un paraje
desértico, en los que apoya la historia mientras utiliza solo un pequeño elenco
secundario. La idea es atrapante, pero esta insólita historia con tanto de
racionalismo, por un lado, y con misticismo exótico, por el otro, no bastó para
coronarse en un film recordable. La alternancia de la tragedia y de la comedia
permite superar ciertos bajones de guion y la densidad del clima que la
búsqueda despierta en el espectador.
La música del
compositor estadounidense Charles Ives constituye un elemento acertado, incidental
y apropiado. Tiene el tono devastador y punzante que se advierte en las almas
de los protagonistas, que danzan al compás de una sonata humana , por momentos
creíble y, en general, improbable. Por supuesto, hay convicción profunda en
Isabelle Huppert y Gerard Depardieu que trabajan como si ese Valle de la Muerte
y esa circunstancia les fuese propia. Tan verosímiles son. Extraña, diferente,
con exceso de sabor francés, la película tiene una plusvalía que merece tenerse
en cuenta.
Carlos Pierre
RAÍDOS
Guión y dirección de
Diego Marcone. Documental sobre la vida de los “tareferos”. Fotografía de Lucas
Timmerman y Diego Marcone. Música de Dante Frágola y Pablo Breardi. Duración:
78 minutos.
XXXXX- DESCARNADO RELATO SOBRE LOS MENSÚES
Ver cómo viven, cómo
trabajan, los obreros dedicados a la cosecha de la yerba, resulta aleccionador
y desgarrador al mismo tiempo, como indignante. A través del guion y el film de
Diego Marcone, ingresamos en la vida de Darío, Sergio y Mauro, hijos de
familias de tareferos, dado que se llama “tarefa” la cosecha de la yerba mate,
producto del que Argentina produce el 60 por ciento mundial. El 90 por ciento
está concentrado en la provincia de Misiones. Las historias se desarrollan en
la ciudad de Montecarlo, donde transcurren los días y las noches de los tres
trabajadores, ubicada a 180 km de la ciudad de Posadas, capital provincial.
Estos jóvenes tienen la
mirada perdida, sus padres tienen la tristeza clavada en el rostro: no hay otro
futuro que ir al yerbal en la época de la cosecha, y pelar a mano las ramas
hasta lograr los kilos que se les exigen, 100, 500, diarios, con una paga
mínima, a veces de 100 pesos, y sin ninguna contención social. Esto significa
que, en época de trabajo, muchas veces van de noche, no tienen baños, no tienen
dónde dormir, salvo la intemperie, y no tienen sustento alguno más que el que
lleven de casa, la harina aplastada contra un hilo de aceite en la cacerola.
Muy pocos son los que pueden terminar los estudios primarios mientras que el
secundario solo queda para los más chicos de la familia porque sus hermanos
mayores son los que resignaron esa posibilidad dedicándose a la “tarefa”.
Estas cosechas son
matadoras. Necesitan venenos especiales que los trabajadores deben pasar sin
tener barbijos ni elementos especiales para cuidar sus ojos y sus vías
respiratorias. La yerba mate les come la vida, y solo les queda la bebida como
evasión. Hay una suerte de cumbia que canta uno de los protagonistas que resume
la infelicidad y la falta de futuro de estos argentinos olvidados por todos los
gobernantes: tristemente y ebrio, canta que nació sin saber que la falta de
esperanza iba a ser su derrotero. Sin padre, con hermanos menores, tuvo que olvidarse
de vivir su propia vida.
Filmada de madrugada,
cuando los “mensúes” suben a un destartalado camión que los lleva a los
yerbales, Diego Marcone pone sobre el tapete la vida misma, sin subterfugios.
Los tres protagonistas cuentan por qué dejaron la escuela primaria, las
necesidades que tienen de mantener a la familia, mientras las madres cocinan lo
que pueden, siempre la misma pasta de harina de mañana a la noche, y el mate,
infaltable. Invierno y verano, sin la menor asistencia humanitaria de los
empresarios, los jóvenes dejan sus mejores años para subsistir en la máxima
pobreza. No deje de verlo.
Elsa Bragato
EL HIJO DE JEAN
Guion y dirección
Philippe Lioret, con Pierre Deladonchamps, Gabriel Arcand, Catherine de Léan,
Marie-Thérese Fortin, entre otros. Música de Flemming Nordkrog. Duración: 98
minutos.
XXXXX- RELACIONES PATERNOFILIALES EN INTENSO THRILLER
Phillipe Lioret se las
ingenia para que, desde el comienzo de la narración hasta casi el desenlace, la
película “El hijo de Jean” maneje un suspenso extraño en medio de una historia
que no aparenta tener misterios. El protagonista es Mathieu (Pierre
Deladonchamps) quien está en la
búsqueda de su origen, quién fue su padre. Tiene 33 años, está separado y con
un pequeño a su cargo. Una mañana recibe, en su departamento de París, la
llamada desde Canadá de alguien que dice haber sido amigo de su padre y que
éste ha muerto ahogado en un lago, dejándole la herencia de un cuadro que
pronto recibirá. Sin más, viaja al lejano país americano, y se encuentra con
“Pierre” (Gabriel Arcand), su anfitrión en tierras tan extrañas. Aparecen sus
“hermanos”, e inicia una búsqueda infructuosa del cuerpo de su padre por el
lago. El tono narrativo es dramático y, al mismo tiempo, familiar.
Pierre Deladonchamps y
el maduro Gabriel Arcand son los ejes de esta historia que mezcla el thriller con
el costumbrismo, protagonistas magnéticos de sólidas interpretaciones que
fascinan por sus trabajos que están por sobre las circunstancias familiares y
trágicas que los rodean. Dotan a sus personajes de hondura psicológica y
humana. La tristeza, los afectos, la necesidad de saber quién es el padre, el
reconocimiento de sí mismo como alguien con “origen”, acicatean a manera de thriller.
Cincelando hábilmente
el bello paisaje de Montreal, sus bosques y lagos tan parecidos a los nuestros,
Philippe Lloret logra una puesta muy atractiva tanto por la historia en sí como
por la fotografía. Esta confluencia genera una narración diferente, novedosa, que
obliga al espectador a embarcarse en el camino del protagonista, a mitad de un
doble drama familiar (su origen, su padre fallecido), en un medio desconocido. El
final no se revela nunca, menos en este caso. Pero sí hay una jugada de naipes en
una partida audaz y conmovedora al mismo tiempo que sorprenderá.
Carlos Pierre
“EL REY ARTURO, LA
LEYENDA DE LA ESPADA”
De Guy Ritchie. Con
Charlie Hunnam, Jude Law, Eric Bana, Hermione Corfield, Astrid Bergés.Frisbey,
Geoff Bell, Aidan Gillen, entre otros. Fotografía de John Mathieson. Música d
Daniel Pemberton. Duración: 126 minutos.
XXXXX – DECEPCIONANTE Y ABSURDA VERSIÓN
Guy Ritchie es un
notable realizador apreciado por su sensibilidad creativa. En este caso, se
engolosinó con los efectos especiales y dejó rienda suelta a una imaginación
que le ha jugado malas pasadas. La leyenda del Rey Arturo y aquella famosa
espada Excalibur se centró en un personaje, o en varias personas, de la
historia inglesa, que surgió cuando los romanos abandonaron la isla británica. Pero
dejaron “Londinium”, la base de la fantástica Londres, donde nació un joven,
llamado Arturo, en un burdel, sin conocer a su padre. Por diversos motivos, y
ayudado por los magos, que tanta influencia tuvieron en la vida cotidiana
medieval (hablamos del siglo XI), logró sacar de una piedra donde estaba
incrustada una espada famosa, con poderes especiales.
En la película de
marras, su tío Vortigem, encarnado por Jude Law, le ha robado el trono,
sabiendo que ese joven vagabundo es su sobrino. Vortigem no tiene piedad: las
oscuras aguas donde habita un monstruo de tentáculos gigantescos con tres
cabezas es su lugar de oración. Este monstruo le exige la sangre de seres
queridos para darle poder. Aquí surge una violencia que, aún mítica o
legendaria, hoy en día no es correcta socialmente: las entregas de Vortigem son
su esposa y una de sus tres bellas hijas, a las que abraza y clava un puñal
para luego arrojar sus cuerpos a las feas aguas.
La historia va
escapándose de la leyenda (en el 2004 Clive Owen protagonizó una bella “Rey
Arturo”) y cae en un mix donde aparece algún personaje sustraído a George Lukas
(la transformación de Uther, padre de Arturo), las tropas oscuras de “El señor
de los Anillos”, y Arturo, entre otras secuencias, en un determinado momento,
lanza un grito de poderío similar a un humanoide hollywoodense.
Castillos y puentes se
derrumban, los hombres se reúnen para armar fuerzas y combatir al malvado
usurpador de la corona. Las extensas charlas de los guerreros sobrevivientes conducen
a un aburrimiento fatal. Si bien se preparan para otro estruendoso encuentro al
estilo de “300” con slowmotion, y efectos “gore” propios de las luchas cuerpo a
cuerpo, transforman el film de acción en una desvaída “charla de café” sin ton
ni son. Diçalogos absurdos que representan más la forma de vida actual que la
medieval.
El enfrentamiento entre
padre e hijo es uno de los momentos cumbres, Uther ha ido cambiando, ahora su
rostro es una máscara espacial y su cuerpo escupe fuego por doquier. Asi y
todo, Arturo no le teme porque tiene a Excalibur, espada que será arrojada a un
estanque de donde surgirá “La dama del lago”.
Gran decepción es esta
película donde tiene más relevancia la superficción generada por efectos
especiales que la leyenda del rey Arturo, de la que se ha hecho algo más que
una versión libre: solo se tomaron los nombres propios y algún hecho legendario
para rodearla de sucesos que posibiliten la computación. Los efectos especiales
destruyeron la leyenda del Rey Arturo y la famosa espada.
Elsa Bragato