PANTALLAZOS (CRÍTICAS DE BRAGATO Y PIERRE)

AQUÍ ESTÁN NUESTRAS CRÍTICAS E INFORMACIÓN GENERAL SOBRE CINE

jueves, 10 de julio de 2014

"TRANSFORMERS 4", "BAÑEROS 4" Y "LA MEJOR OFERTA" ENTRE LOS ESTRENOS DEL JUEVES 10 DE JULIO




MIÉRCOLES 9 DE JULIO DEL 2014.-
Pocos estrenos, pensando en las finales del mundial de fútbol en Brasil y en el supertanque “Transformers, la era de la extinción”.
“TRANSFORMERS, LA ERA DE LA EXTINCIÓN”
De Michael Bay. Con Mark Wahlberg, Nicola Peltz, Jack Reynor, Stanley Tucci, entre otros. Música de Steve Jablonsky y Hans Zimmer. Duración: 2 hs 47 minutos.
BUENA. LA PANTALLA SE  NOS CAE ENCIMA
Este cuarto film sobre los “Transformers”, que empezaron siendo unos autitos raros que podían “transformarse” en gigantes y terminaron por destruir la ciudad de Chicago, llegan como los grandes enemigos de los “ciudadanos americanos” y, en segundo término, de la Tierra. Perseguidos por el FBI y la CIA, están escondidos por las tierras norteamericanas mientras un “malvado” diseñador de los KSI (Stanley Tucci) ha desarmado el cerebro de los alienígenas creando sus propios “bichos metálicos” como Galvatron.
Se trata de un argumento lineal. Los hechos se van sucediendo a medida de que el guionista necesitó darle una vuelta de tuerca al guión y generar otra explosión de efectos visuales hasta llegar a un final que tuvo varios finales antes. La base no es la historia (dos inventores: uno, un granjero sin recursos, y el otro, un millonario, y, en el medio, los “transformers” buenos y malos) sino los fabulosos efectos en pantallas gigantescas que pocos cines porteños tienen en capital y sí existen fuera de la ciudad, al mejor estilo Disneyworld. Solo en esas salas se podrá apreciar el 3D filmado con tomas que realmente nos congelan en las butacas, nos petrifican por la vehemencia de explosivos, astillas, cercanía con los transformers y con los principales actores. En este sentido, la realización de Michael Bay, quien también dirigió el film anterior, es impecable: sabe cómo ubicar a Mark Wahlberg en un primer plano que parece que se nos cae encima. De esto se trata la película: de que sintamos de que todo se nos cae encima.  
El tema, como en tantas otras oportunidades, pasa por la debilidad del guión, que el espectador menos avezado podrá darse cuenta. Un granjero, encarnado por el gran actor Mark Wahlberg, encuentra en su perdido granero de Texas a un “auto raro” que resulta ser “Optimus Prime”, el “capo” de los transformers prácticamente aniquilados. La CIA y el FBI le están detrás y el monstruo metálico, ayudado por el granjero, se convertirá en su salvavidas. Por supuesto, no será en una sola oportunidad sino a lo largo de las casi tres horas de la película, en luchas mano a mano con los “malvados transformers”, las escuadrillas de platos voladores “succionadoras”, y otras divinuras de la tecnología que nos hacen abrir los ojos pero nos llenan de interrogantes.
Un aspecto más que interesante es la fotografía del film por sus planos largos de las zonas más áridas de Texas así como el diseño de arte que ha debido tener en cuenta hasta requechos de metal en detalles que asombran al espectador más interesado en estos aspectos.
Lo menos destacable es la sucesión de secuencias dejando interrogantes y personajes literalmente perdidos: de una tremenda acción vamos a una secuela pacífica, de reunión de los Transformers en algún lugar del Gran Cañón o de los paisajes creados por las Rocallosas (van desde Alaska hasta la Antártida). Por qué están ahí? Cómo llegaron? A la planta creadora de monstruos de Stanley Tucci. Quedan muchas preguntas sin responder pero, en forma inmediata, tenemos otra superacción y entramos en la vorágine del 3D y los efectos de una persecución feroz, del destripamiento mutuo de transformers (escenas de violencia feroz) para luego detenernos en un personaje o un paisaje casi bucólico. Para colmo de los desaguisados del guión, se cuelan frases que no debemos dejar pasar: “Hay que salvar a los ciudadanos americanos”, “ya los ayudamos mucho (frase de los transformers), basta ya”, y otras por el estilo que el poderío del Norte se muestra por algo. Nada es porque sí aunque sea un producto cinematográfico. Toda película nos regala subtemas para analizar.
Y, como curiosidad “socioeconómica”, está el paso de las luchas desde Chicago hasta Hong Kong (China es una de las compradoras de los bonos de deuda de los Estados Unidos). ¿Qué se nos querrá decir? En principio, sabemos que el film es un éxito en China y que empieza a “conquistarse” ese mercado para Hollywood. Pero la ciudad queda destruida…
Por supuesto, primero está el entretenimiento que nos propone y, en este sentido, es coherente que “Transformers, la era…” sea primera en taquilla en casi todo el mundo. Si luego de ser apabullados en la butaca por las gigantescas pantallas y los efectos logrados nos queda un resquicio de recuperación, nos daremos cuenta de que muchos personajes quedaron sin desarrollar, que otros desaparecieron sin decirnos “chau” y que hemos vivido casi tres horas de extrema agitación visual. Valió por su extensión dado el precio de la entrada. Nada más.
Elsa Bragato
JUEVES 10 DE JULIO DEL 2014.-
                                                 LA MEJOR OFERTA
De Giuseppe Tornatore. Con Geoffrey Rush, Jim Sturgess, Sylvia Hocks, Donald Sutherland, entre otros. Música de Ennio Morricone. Duración: 131 minutos.
MUY BUENA. LA INALTERABILIDAD DEL AMOR
Giuseppe Tornatore nos ha regalado joyas cinematográficas. “La mejor oferta” no es la excepción sumándole la música de su amigo Ennio Morricone y la actuación protagónica de un actor australiano como George Rush, quien logra conmovernos profundamente en cada entrega (“El discurso del Rey”, “La ladrona de libros”, entre las últimas).
Un aplicadísimo y cotizado rematador de arte, “Virgil Oldman”, accede a valuar  las obras de arte que hereda una joven agorafóbica, “Claire”, a quien no ve y solo se comunica a través de una puerta. Ella se preocupa por dejar las obras a su alcance a fin de que pueda evaluarlas. Entre llamados telefónicos, y estas visitas a ese “palazzo” lleno de arte, surge algo más entre el veterano hombre y la joven, hasta llegar al amor apasionado. Un desarrollo perseverante de la narración permite que los protagonistas vayan sucumbiendo a un mutuo magnetismo, a una enorme seducción que termina en un pacto al que el espectador debe estar atento porque no es el convencional. Virgil no está solo, amigos suyos se confabulan para que esa joven sea algo más que un amor enloquecedor.
Con mano firme, Tornatore nos mete en una historia con visos de policial, introduce personajes extraños al estilo Fellini como la “enana” que controla con pelos y señales desde una ventana, un personaje clave, y también reafirma la sustancia incólume del amor, su inalterabilidad. Cuando aparece, es difícil que se vaya o que no deje rastros.
Si bien la película es extensa, no produce cansancio en el espectador sino que provoca magnetismo, fascina a través de las vicisitudes de Virgil y Claire y de los personajes secundarios por esa mixtura sabia de policial y romance, por los pequeños desenlaces que nos aproximan a un final que no esperamos. Y ésta es la magia de los grandes narradores, como enseñara el ensayista Enrique Anderson Imbert: que el final no se note, que llegue. Estamos frente a una joyita del cine actual, donde todo tiene importancia porque todo tiene el mismo nivel: la realización en sí, las actuaciones, el guión. Algo de acartonamiento, es verdad, pero sobrevuela la magia de la narración de Tornatore.
Carlos Pierre
BAÑEROS 4 LOS ROMPEOLAS
De Rodolfo Ledo. Con Emilio Disi, Mariano Iúdica, Pablo Granados, Pachu Peña, Freddy Villarreal, Karina Jelinek, Nazareno Móttola, Luciana Salazar, Gladys Florimonte, Stefanía Xipolitakis, Daniel Aráoz, Paolo “el rockero”, Fátima Florez, entre otros. Música de Claudio Waisgluss. Duración: 85 minutos.
SUPERFAMILIAR. ANTIGUA, CON GAGS Y MEDIÁTICOS
A comienzos del año, luego de casi tres décadas de su estreno, se repuso en 3D la recordada “Los bañeros más locos del mundo” (1987), una fórmula que, en aquellos años,  fue más que exitosa. Era la tercera película de “La Brigada explosiva”, dando inicio a la nueva saga. Le siguieron entonces  “Los bañeros de la playa loca” (1989) y “Bañeros 3: todopoderosos” ya en el 2006.
En este caso, se trata de una fuerte apuesta de coproducción de Argentina Sono Film y Telefé con la distribución de Buena Vista Internacional (la empresa de Disney) en 250 salas de todo el país. La idea es continuar con la fórmula de la comedia playera y familiar.
Fue filmada en Mar del Plata recurriendo a un elenco famoso en la televisión actual. Un grupo de “mediáticos actores y actrices” comandados por el supereficiente y reconocido Emilio Disi, con la previsible intención de entretener a la familia y a los chicos en especial. Para ello también se echó mano de los animales que viven en el Aquarium de Mar del Plata, tales como delfines, lobos marinos, pingüinos y hasta papagayos.
Emilio Disi compone a un vago “perdido” que se propone salvar del robo de un balneario sin público por parte de un malvado empresario. Y, para eso, convoca a bañeros improvisados (Mariano Iúdica, Pachu Peña, Freddy Villarreal, Pablo Granados y Karina Jelinek) que lucharán para impedir que allí se construya un casino.
Con gags del cine en blanco y negro, golpes muy cercanos a los de Los Tres Chiflados, imitaciones a cargo de Fátima Florez (¿era necesaria?) y trampas a granel, sumado a la fugaz aparición de Luciana Salazar, estos bañeros divierten sin mayores pretensiones.
Comparar con el cine de autor o con cualquier film extranjero  en cartelera sería cruel. El objetivo de este film nacional es divertir dentro de los cánones más convencionales del “cine familiar” nacional, cercano al de Adam Sandler sin su desagradable escatología. No obstante consideramos que transformar en actores a quienes son mediáticos es de una gran audacia así como rescatamos un nombre que es una marca registrada en la comedia argentina: Emilio Disi, carrera notable en el rubro.
Lo demás es para pasarla bien, sin pensar en profundidades sino en gags al mejor estilo televisión con muchos que no son actores pero se dan el gusto de “empezar una carrera” cinematográfica (SIC). Por eso la calificamos como “superfamliar” y el puntaje se lo dejamos al público. Nosotros nos sentimos incapaces de darle una clasificación sin “matarla”.
Carlos Pierre