PANTALLAZOS (CRÍTICAS DE BRAGATO Y PIERRE)

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jueves, 18 de octubre de 2012

ARGO, EL NOTIFICADOR, MOONRISE KINGDOM, ENTRE LOS ESTRENOS DEL JUEVES 18 OCTUBRE

JUEVES 18 DE OCTUBRE DEL 2012.-

Hay 7 estrenos de los cuales 4 son argentinos. No comentamos el documental Errantes ni tampoco Actividad Paranormal 4, por ser más que conocido su argumento y sus efectos, que siempre logran buen público.

ARGO

De Ben Affleck. Con Ben Affleck, Bryan Cranston, John Goodman, Alan Arkin, Víctor Garber, entre otros. Música de Alexander Desplat. Producción de Ben Affleck y George Clooney. Duración: 120 minutos.

EXCELENTE. HOLLYWOOD Y LA CIA EN UN RESCATE HISTÓRICO

El tercer film de Ben Affleck (los dos anteriores fueron “Desapareció una noche” y “Atracción peligrosa”), que supo ser el “galancito” de fines de los 90 y comienzos del siglo XXI, es una gran película que une acción, tensión e historia de manera sincronizada. Imposible no tener reflejos en el alma ante esta narración.

Los hechos, una especialidad histórica que Ben Affleck realizó en sus estudios superiores sobre Medio Oriente, se iniciaron el 4 de noviembre de 1979, cuando cayó el Sha Reza Pahlevi, aquél que rechazara a la bella Soraya por infértil y que fuese la mano derecha de la CIA en su propio país, Irán, sometiendo y matando a sus compatriotas. La población tomó por asalto los edificios norteamericanos, incluyendo la embajada, cuya guardia tuvo la orden de no matar. El Ayatollah Komeini empezó su obra opuesta, la de la censura, la del fanatismo. Seis de los 444 norteamericanos que fueron rehenes en aquellos días lograron escapar por la puerta trasera de ese edificio, en medio del caos, y pidieron asilo en la embajada de Canadá, que se convirtió en la gran aliada de Estados Unidos en esa emergencia. La CIA y sus hombres trataron de organizar diferentes salvatajes. Todos resultaban imposibles de llevar a cabo. Hasta que fue convocado Tony Méndez, un experto en sacar prisioneros en situaciones límites, papel a cargo de Ben Affleck. Este hombre tiene la idea de la llamada “Opción Hollywood”, recurrir a un maquillador, John Chambers (se utilizaron los nombres reales de los protagonistas), que ya había colaborado con l a CIA en diversos maquillajes y aplicaciones para cambiar los rostros. Arman entonces una productora con la ayuda de Lester Siegel, y un argumento desechado, “Argo”, de los cientos que llegan a diario a las productoras cinematográficas, fue elegido por Méndez. ET bajando en Irán, algo insólito, que podía permitir el armado del “storyboard” y de un equipo de ayudantes (los seis norteamericanos asilados en la embajada de Canadá) de filmación. El problema estaba en que, al ingresar a Irán, se les daba un formulario de ingreso quedando retenida su copia. Al salir del país los seis con Méndez, esa copia no iba a estar porque no habían ingresado en tiempos de revolución… y deberían pasar por tres controles militares. He aquí el “quid” de este rescate.

¿Por qué el título? “Argo”, en griego, es la nave de quien la realizó con distintos maderos y tuvo una troupe llamada los “argonautas”, todos en busca del “vellocino de oro”. Un viaje difícil, que forma parte de la mitología griega y que ha dado origen a un sinnúmero de interpretaciones. La situación de la “Opción Hollywood” no fue menos fácil y aquí la cuenta Ben Affleck. La llegada al Irán de Méndez, la preparación de los seis asilados, varios de ellos con serias reservas a asumir el papel que se les daba en la ficticia producción, los nervios porque las fuerzas revolucionarias se acercaban a la embajada de Canadá, la situación caótica del país sumido en una lucha cruenta contra los extranjeros y contra quienes podían ayudarlos, agregan un nerviosismo poco común en este tipo de films, históricos y thrillers al mismo tiempo, siendo además hechos reales. No hay fisuras en este relato, la angustia de los seis rehenes se contagia inmediatamente al espectador, y aumenta cuando se da la orden de que el proyecto no siga adelante por lo que la muerte de los rehenes es más que segura. Solo la visión del jefe de Méndez consigue que el proyecto siga adelante, aún a costa de perder su puesto.

Tony Méndez fue reconocido públicamente por Bill Clinton en 1997, y John Chambers vivió hasta el 2001, siendo el artífice desde Hollywood de un salvataje increíble pero absolutamente real. Como curiosidad, este hecho es hoy ejemplo para salvar a rehenes y dio origen a las señales de 24 horas de noticias.

Además, Affleck, y en esto debemos reconocer la ideología política de George Clooney también, no ahorra una dura y ácida crítica hacia la política exterior de su país, contándonos la estrecha relación del Sha Reza Pahlevi con la CIA, sus atrocidades contra su propio pueblo, y la actuación de los Estados Unidos en tierras ajenas. Siempre llama la atención la libertad que tienen los norteamericanos para hacer críticas no solapadas sino directas hacia los gobiernos más conservadores de su país y hacia las políticas de invasión que el propio pueblo rechaza. En cada invasión, en casa asalto fuera de sus fronteras, mueren jóvenes norteamericanos y, luego de Vietnam, no hay consenso mayoritario sobre la participación de tropas en el exterior.

La participación de Hollywood en estos hechos también nos muestra la otra parte de una industria caracterizada por una fachada de intereses, influencias, opulencia y estilo. A la hora de servir a sus compatriotas, la “Meca” del cine tiene corazón.

La recomendamos fervorosamente para quienes amen los thrillers basados en los hechos reales. Y con claras connotaciones políticas. Ben Affleck es mucho más que un galán de Hollywood y su postura sobre la intervención de ejércitos en tierras extranjeras es para aplaudir: no a la guerra, no a la intromisión, no a los ejércitos invasores. En cuanto al film, excelente ambientación de los 70 a través de un detallado diseño de arte, excelente banda sonora, y actuaciones impecables. Aquí hay historia y reflexión, hay cine y excelencia narrativa.

Elsa Bragato

LAS MUJERES LLEGAN TARDE

De Marcela Balza. Con Marilú Marini, Erica Rivas, Rafael Spregelburd, Andrea Pietra, Martina Gusmán, Mike Amigorena, entre otros. Música de Gonzalo Córdoba y Christian Basso. Duración: 88 minutos.

BUENA. BUENA IDEA CON ALGUNOS ALTIBAJOS EN LA REALIZACIÓN

El título del film no alude al folklore social que tacha a las mujeres de llegar tarde siempre a sus citas cotidianas. En este drama con el que Marcela Balza incursiona en el largometraje, las razones son mucho más serias y existenciales. Aquí surge un giro tremendo en la vida de estas mujeres, que son el eje del thriller, ambientado en un hotel de la provincia de Buenos Aires, unas décadas atrás.

Balza plasmó su propio guión con una impronta muy clásica, muy formal, y marca la diferencia con el estilo de narración actual. Se ciñe a rajatablas al guión, o a una idea general de la trama que sigue hasta las últimas consecuencias. En esto, el problema que surge es cierto leve descuido en el desarrollo de los personajes y una resolución un tanto ligera y convencional por momentos del film, como el asesinato del pasajero del hotel (Rafael Spregelburd), las dueñas complicadas en la muerte (Marilú Marino y Erica Rivas), que viven agobiadas por la hipoteca del inmueble y tienen el objetivo de robar al huésped hasta el último centavo. Sin embargo, no son éstas las mujeres que “llegan tarde” sino su amor pasajero, que encarna Andrea Pietra, y su novia, protagonizada por Martina Gusmán.

La trama resulta atractiva, aún con las pequeñas objeciones que hicimos a su realización. El tratamiento es convincente, atrapa al espectador. No olvidamos que estamos ante una ópera prima, donde siempre es difícil conjugar un buen desarrollo narrativo con un acorde desarrollo de personajes. Hay una idea provocadora e inquietante que, con sus más y sus menos, resulta convincente.

Carlos Pierre

EL NOTIFICADOR

De Blas Eloy Martínez. Con Ignacio Toselli, Edda Díaz, Mario Alarcón, Ignacio Rogers, entre otros. Música de Daniel Drexler. Duración: 76 minutos.

BUENA. PEQUEÑA HISTORIA CON GRAN MENSAJE

Blas Eloy Martínez toma la vida de un oficial notificador del Poder Judicial (Ignacio Toselli) quien tiene la rutinaria y monótona tarea de repartir unas 100 notificaciones por día. Y aquí viene la premisa del film en torno a la alienación del hombre por el trabajo, aunque éste sea el más simple, y cómo esta rutina puede carcomer su propio espíritu.

El trabajo del realizador se centra en mostrarnos unas 100 historias que el notificador debe enfrentar cada día, siempre rozando la marginalidad y una telaraña de malentendidos y ausencias, que no se condicen con su tarea: entregar sí o sí un simple papel que puede ser un puñal en el corazón de quien lo recibe. Martinez va más allá del personaje del notificador y nos muestra a un joven atascado en un presente, casi kafkiano, que debe moverse entre las exigencias del poder público y los “notificados” que padecen estas resoluciones. Sin embargo, el hoy confuso y apático notificador era un joven promisorio, que solía enfrentar la vida de otra manera. Antes vivía, hoy es un mero espectador.

Se muestran muy bien las consecuencias de un trabajo en este personaje del notificador, que se ha tornado insensible a las emociones, a su novia, al futuro, al mañana. Incluso el diseño de arte contempla esta situación y lo muestra con la misma ropa y hasta con un deterioro en sus funciones. Surgen personajes que quiebran, y muy bien, la monotonía: un jefe exigente (Mario Alarcón) y una vidente que le anuncia la muerte. Sobresale una escena donde Edda Diaz personifica a una anciana postrada, sin reflejo alguno para firmar la notificación que le llega de manera impiadosa.

Es una historia pequeña pero engrandecida por la búsqueda de Blas Eloy Martínez de ir más allá del guión en sí y bucear en el alma de los personajes. El trabajo dignifica, es cierto, pero muchas veces puede destruir nuestra integridad. La cuestión está en saber cuándo comienza esta destrucción propia. Un personaje muy bien logrado por Ignacio Toselli, una buena cámara, un buen desarrollo narrativo y de situaciones, nos van mostrando la pérdida de los ideales cuando nos dejamos ganar por la inercia del presente o la comodidad inconciente de lo que ya se logró. Muy interesante planteo.

Carlos Pierre

MOONRISE KINGDOM/UN REINO BAJO LA LUNA

De Wes Anderson. Con Bruce Willis, Edwan Norton, Bill Murray, Frances McDormand, Tilda Swinton, Harvey Keitel, Jared Gilman, Kara Hayward, Bob Balaban, entre otros. Música de Alexandre Desplat. Duración: 94 minutos.

MUY BUENA. HISTORIA DE NIÑOS CON AGUDA CRÍTICA AL MUNDO DE LOS ADULTOS

Extraña estética la de Wes Anderson, el mismo realizador de “Los Tenembaums”, para plasmar esta historia de amor de dos niños que conmociona la insensible vida de los adultos con una crítica a normas sociales que se consideran buenas y solo perturban el normal desarrollo de los chicos. La historia se desarrolla en la década del 60 en Nueva Inglaterra Sam, donde un presentador, ubicado en planos que arrancan sonrisas, nos cuenta que el lugar está por padecer una terrible tormenta, jamás conocida, que perturbará el destino de todos.

Es primordial destacar el elenco de notables celebridades que se sumaron al proyecto de Anderson por lo que hay un plus, un extra, una calidad en las interpretaciones que nos obligan a reflexionar sobre la otra parte del film, la de los subtemas: desde el hogar tradicional con un padre ausente aunque esté y una madre dictatorial, hasta el niño que no tiene hogar y recurre a stándares adultos para ser feliz aunque, en el fondo, solo busca un papá.

Y estas celebridades protagonizan a esos adultos, retratos de tantos otros que nos rodean: desde un ridículo superjefe de los scouts interpretado por Harvey Keitel hasta un arrastrado jefe de los chicos, a cargo de Edwan Norton, quien no sabe resolver la mínima situación difícil y se atiene a la rutina. El padre ausente-presente con un Bill Murray que se adueña del personaje y una madre desorbitada, infeliz en su matrimonio, que interpreta la notable Frances McDormand, pasando por la atildada e insensible representante de un orfanato público, en la piel de Tina Swinton. Todos buscan a Sam (Jared Gilman) y Suzy (Kara Hayward), los niños que se juraron amor y se escapan a un lugar inhóspito de la isla para vivir sus vidas, un casamiento a la luz de la luna, nadar pudorosamente con sus ropas interiores, posar tomando sol como adultos. ¿Es esto lo que enseñamos, es esto lo que representamos para nuestros hijos?

Bruce Willis compone al policía de la zona, que tiene sus amoríos con la madre de Suzy, y que está por cambiar su destino ante la furia desatada por la tormenta y la soledad de Sam.

El film nos arranca sonrisas, nos mueve a la reflexión, y nos va dejando una espina en el alma, sutil, que permite razonar que este film no es una historia de chicos enamorados que se escapan sino una ácida crítica a la hipocresía de los adultos y a la insensibilidad de los adultos ante los chicos que necesitan un hogar, amor. Y en qué medida somos capaces de arruinarles el futuro de no cambiar en nuestras posturas: Hay una escena que, primero, nos arranca una sonrisa que será en segundos una mueca: cuando Sam es buscado por sus compañeros scouts, la orden de Edward Norton es que no lo lastimen, ante la pregunta de un niño sobre si lo pueden herir o matar.

De todas maneras, no es una película cuya estética nos complazca de entrada (planos duros, enfoques poco habituales, cierta teatralidad en las secuencias). Nos va ganando el corazón el tema, su desarrollo, la convergencia de tantas estrellas al servicio de una idea.

Elsa Bragato

ALUMBRANDO EN LA OSCURIDAD

De Mónica Gazpio y Fermín Rivera. Documental sobre la adopción.

MUY BUENA, DOCUMENTAL SOBRE LA ADOPCIÓN CON AMPLIA INFORMACIÓN

Este documental debiera ser obligatorio en escuelas secundarias. Es especial para las mujeres que quieren tener hijos, o que ya los tienen. Siempre es una mirada más sobre un tema. Hay incluso representaciones muy bien adecuadas al tema como las de Laura Azcurra, Celina Font, Osvaldo Laport, Cecilia Rossetto y Mariana Richaudeau, analizándose todas las posibilidades, desde la madre que quiere dar su hijo hasta aquélla que no puede tener, una cámara inquieta que se posa en manos, en pies, que toma mínimos gestos de nerviosismo.

A esto se le suma el aporte de profesionales y también el de hijos adoptivos ya adultos que iniciaron la búsqueda de sus madres. Cada uno con una reflexión y aportando luz, sin duda, como el título del documental lo indica, a un tema espinoso. El de las madres que no quieren serlo y el de los padres que rechazan a sus hijos, el de las madres que buscan serlo y el de los hijos que buscan a sus madres. Poco a poco, el relato se transforma en conmovedor y tocante. Y nos revela otros temas que tienen que ver con la pequeñez espiritual, o con la grandeza, con la sensibilidad o con la falta de capacidad para amar.

Nos parece una muy abarcativa mirada sobre los hijos, su llegada al mundo y las actitudes de los adultos hacia su descendencia, con una narración audiovisual simple, directa, y minimalista, que incluye detalles en primeros planos que hablan más que las palabras.

Elsa Bragato